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Sánchez sale del Congreso sin apoyos suficientes para aumentar el gasto militar mientras crece la contestación social

Pedro Sánchez, durante su comparecencia de este miércoles en el Congreso

José Enrique Monrosi / Alberto Ortiz / Aitor Riveiro

26 de marzo de 2025 22:35 h

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Las seis horas que duró el debate parlamentario de este miércoles apenas sirvieron para despejar las incógnitas pendientes en torno al gasto en defensa que debe afrontar España. Sí confirmaron, sin embargo, que Pedro Sánchez no cuenta con un respaldo parlamentario generalizado en ese camino, que por no darle aire al Gobierno la oposición desecha cualquier hipótesis de apoyo al plan de rearme por mucho que lo comparta, y que la izquierda, mientras, se muestra dividida ante el giro de guion de la política internacional que ya marca la legislatura y que pone en el centro el concepto de seguridad, un debate históricamente incómodo para las formaciones progresistas.

Con su cita en el Congreso, el presidente del Gobierno cumplió con la demanda de los grupos parlamentarios que le exigían que acudiera tras los últimos pasos de Europa y con su propio compromiso de comparecer tras las cumbres de la UE, aunque frustró las expectativas de quienes esperaban algún tipo de concreción sobre el rumbo a seguir. “Unos hablan del 2% del PIB, otros del 3%, otros hablan del 5%, como Polonia. De momento puedo trasladarles que son solo especulaciones”, dijo el presidente del Gobierno ante la Cámara.

Sánchez solo hizo, en realidad, dos anuncios que tampoco fueron detallados. El primero, la creación antes del verano de un Plan Nacional para el Desarrollo e Impulso de la Tecnología y la Industria de la Seguridad y Defensa españolas. “Concentrará el grueso de la inversión adicional exigida para cumplir con nuestros socios europeos. Y la canalizará a través de programas de colaboración público-privada para crear un nuevo salto tecnológico e industrial en España”, explicó.

El presidente, que se refirió a un “momento fundacional de Europa”, aludió también durante su discurso en el Congreso a las últimas medidas económicas aprobadas contra la Unión Europea por Donald Trump, al que pidió que “recapacite” y “dialogue”. “No queremos ninguna guerra comercial. Pero, si tenemos que dar esa guerra comercial, estamos preparados para librarla. Desde el Gobierno de España estamos negociando una respuesta proporcional e inteligente, unitaria con las instituciones comunitarias y el resto de Estados Miembros”, advirtió tras adelantar un plan de contingencia para los sectores económicos que puedan verse afectados.

“Lo haremos con determinación, con unidad. Con la fortaleza que nos da ser el mayor bloque comercial del mundo y la economía más conectada y resiliente del planeta. Europa es una potencia y responderá como una potencia”, dijo el presidente. Ante “una situación inédita, otra más”, sostuvo que la etapa que se afronta es “un momento muy semejante al momento COVID” por lo que implica para Europa. “La Unión Europea debe reaccionar como hizo entonces: con una respuesta conjunta, mutualizada y solidaria, que aglutine la fuerza de todos los Estados Miembros”, defendió blandiendo el ejemplo de la compra conjunta de vacunas y los planes Next Generation para la post-pandemia.

Muchas críticas, pocos apoyos

A la misma hora en que el presidente defendía desde la tribuna de oradores el esfuerzo que asumirá España para alcanzar el 2% del PIB en gasto en Defensa o que llamaba al impulso de un ejército europeo, a las puertas del Congreso se organizaba un incipiente rechazo social. Más de 800 organizaciones con la firma de 16.000 personas presentaron un manifiesto que reivindica que “el rearme de Europa no traerá la paz, no contribuirá a la distensión, sino que nos acercará aún más a la guerra”. Entre los firmantes hay actores, cineastas, escritores y músicos como Montxo Armendáriz, Aitana Sánchez-Gijón, Luis Tosar, Carolina Yuste, Juan Diego Botto, Rozalén o Javier Bardem.

Dentro, en el hemiciclo, las voces de respaldo al Ejecutivo fueron contadas. No criticó los planteamientos de Pedro Sánchez el PNV. Su portavoz, Aitor Esteban, que se despedía de la política estatal para ponerse al frente de su organización en Euskadi, sí echó en falta “más concreción” y que los líderes europeos no se hayan dado “más prisa”. De las pocas palabras amables que llegaron desde la bancada de la izquierda estuvieron las de ERC, desmarcados de otros grupos mucho más críticos con el Gobierno. Gabriel Rufián sostuvo que, por encima de sus convicciones antifascistas y antimilitaristas, está “hacerse cargo del mundo tal y como es porque, si no, la historia nos dice que se hace cargo otra gente y sabemos quién es esa gente”.

Desde Sumar, socios de coalición del PSOE, reprocharon “la carrera armamentística” y sentenciaron que la OTAN está “en muerte cerebral”. Es un instrumento inútil del que España debe desvincularse, defendió la coalición de partidos. La portavoz del grupo, Verónica Martínez, mostró en cualquier caso su habitual tono conciliador. “Entendemos que las opiniones no coincidentes no son un obstáculo, sino una oportunidad para fortalecer las ideas, y que el pensamiento crítico nace del contraste, no nace de la uniformidad”. 

“El debate sobre la seguridad europea no puede limitarse a cuánto gastamos ni a cómo lo llamamos. No se trata de cambiar una palabra, sino de cambiar todo un proyecto”, dijo Martínez para censurar que las críticas de Sánchez al plan de Von der Leyen se hayan centrado únicamente en la “retórica”. “La pregunta clave es: ¿se traduce ese gasto en una mayor autonomía estratégica para Europa? La respuesta, a día de hoy, es no. Europa ya cuenta con el segundo mayor presupuesto de defensa del mundo. Por tanto, la cuestión no es de cifras, sino de visión, de estrategia y de rumbo político”, insistió la portavoz de Sumar. 

En una línea parecida se produjo la intervención de EH Bildu. La portavoz independentista vasca, Mertxe Aizpurua, asumió que los tiempos que vienen “no son fáciles” y que el mundo “ya no es como les gustaría que fuera”. Pero esa visión más pragmática no puede implicar, dijo, “aceptar las fórmulas” que propone la Unión Europea. 

“El futuro de Europa no pasa por apostar por la carrera armamentística mientras se reduce el estado del bienestar”, se quejó Aizpurua pese a las promesas de Sánchez durante su discurso inicial de que el aumento del presupuesto de defensa hasta el 2% no irá en detrimento de los servicios públicos. “No habrá que elegir”, había prometido previamente el presidente del Gobierno.

Mucho más duro fue el intercambio dialéctico entre Sánchez y la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, que volvió a llamar al presidente “señor de la guerra” y a acusarlo de conducir a España y a Europa “a una tercera guerra mundial” con su estrategia de defensa. “Usted ha decidido pasar a la historia como un auténtico señor de la guerra que va a realizar el mayor gasto militar de la historia de este país”, le dijo la diputada.

El jefe del Ejecutivo le recordó en su respuesta que durante la pasada legislatura ese presupuesto subió en 10.000 millones de euros, cuando la propia Belarra se sentaba en el Consejo de Ministros. “Con ustedes en el Gobierno y no dijeron nada. Usted no me llamaba entonces señor de la guerra. Ahora sí”, replicó Sánchez. En 2023, al final de la pasada legislatura Belarra había llamado al PSOE “partido de la guerra”. Era la recta final de la legislatura, pero Podemos aún se sentaba en el Consejo de Ministros.

“Olvídese del PP”

Si Sánchez tiene complicado armar por su izquierda una mayoría que apoye el aumento del gasto en defensa, tampoco parece tenerlo mejor si mira a su derecha. Feijóo fue claro durante su intervención parlamentaria de este miércoles: “Si pretende que el PP sea su socio auxiliar, olvídese”. El líder de la oposición renueva así los votos que asumió durante el debate de investidura de Sánchez: “Cuando el independentismo le falle, cuando hasta a usted le supere la legislatura, y ocurrirá, no me busque”, le dijo.

Pero Feijóo a la vez quiere tener algo que decir en el inminente plan de rearme del Gobierno, que sí o sí tendrá que pasar por el Congreso, quizá troceado, tal y como reconocen en el propio Consejo de Ministros. El líder del PP puso algunas condiciones a Sánchez para un futurible e hipotético apoyo. Entre otras, una inédita: que el jefe de la oposición se reúna con las máximas autoridades militares a redactar dicho plan.

Feijóo reclamó un “presupuesto con absoluta transparencia” y sentarse con “el JEMAD [Jefe del Estado Mayor de la Defensa, máximo dirigente militar de las Fuerzas Armadas] y los responsables de los tres ejércitos”. Para “concretar cuál es el alcance y contenido de lo que vamos a hacer”, dijo para justificar esta insólita petición.

En el PP sostienen que no se harán cargo de ningún plan plurianual que no reciba el aval del Congreso, mientras Sánchez le recordaba este mismo miércoles al primer partido de la oposición que en 2014 Mariano Rajoy firmó como presidente del Gobierno con la OTAN el compromiso de aumentar el gasto en defensa al 2% del PIB sin que el Parlamento diera su visto bueno.

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